¿Qué tiempos estamos viviendo?


El curso de la historia no se detiene, pero cuando nos encontramos viviendo en una determinada época de ella, pareciera que sí. Creemos que los hechos ya transcurridos son historia y lo que nos encontramos viviendo en el presente ya no.

"Vive el presente", "olvida el pasado" e "ignora el futuro"... Parecen ser la consigna de nuestros días. Vivimos en tiempos donde nos creemos ajenos a la historia, ajenos incluso a la realidad.

Fantasía, sobre estimulación sensorial, la cultura del placer, vida de apariencias. Tenemos tantos temas sin resolver (como humanos), que nos da vergüenza exponer nuestra vulnerabilidad ante el otro. 

Aceptar que a pesar de todo el avance tecnológico que estamos experimentado, por dentro, como seres humanos nos estamos perdiendo más, es vergonzoso e inaceptable. 

Lo tenemos que negar, y ahí están los medios, redes sociales, programas de tv, shows, novelas, juegos o cualquier tipo de entretenimiento que nos aplaquen la inevitable confusión interna que no es de agrado reconocer.

Y nos preguntamos ¿Por qué? ¿Por qué es que tenemos que experimentar este tipo de sensaciones? ¿Qué acaso la innovación tecnológica no era justamente lo que nos iba a hacer seres más felices?

Los comerciales siempre lo dijeron, desde la Invención de la imprenta, con imágenes de personas plenamente felices a causa de las nuevas creaciones por parte de la modernidad, más artefactos para "alivianar la vida del ser humano".

En radio, en televisión, siempre nos mostraron que la felicidad, estaba en obtener siempre el mejor producto que facilitara nuestro estilo de vida.

Más ropa, seguir la moda, más cosas, más placeres... Bueno, algo salió mal. Y lo seguimos creyendo al parecer. Hoy más felicidad quizá sea más títulos, mejores puestos, el auto, la casa, la familia perfecta y las mejores fotos que se puedan presumir ante los demás.

Bueno, pero no siempre se puede ser tan ciego, porque vemos, que hay pobreza, vemos que hay violencia, vemos que la gente no la pasa bien. Y nuestra ceguera tecnológica llega a tener un límite.

Estos son los tiempos en los que vivimos. Es evidente que no es el fin de la línea histórica del hombre, es evidente que todo el avance tecnológico nunca será suficiente por si mismo. El error fue el creer que sí lo sería.

En el momento en que dejamos que la ciencia y a la tecnología tomaran nuestro lugar, y nos fuimos desentendiendo de nuestras verdaderas responsabilidades, es que nos fuimos despojando nuestra verdadera naturaleza.

¿No será que por eso, hoy en día el hombre anda más perdido que antes, buscando siempre nuevos problemas, porque en realidad la búsqueda es nada más que a esa verdadera escencia humana que perdió?

La reflexión entonces es a replantearse la cuestión personal, retomando las respuestas primigenias que nos da nuestra verdadera naturaleza humana. 

Dejar en definitiva el juego de la falsa modernidad y autosuficiencia errada.

Y dejar de pensar que vivimos en tiempos resueltos por "el avance de la ciencia", donde el ser humano, despojado de su naturaleza, se tenga que sentar a ser servido por las bondades de dichos "avances tecnológicos".

Respetemos la ley natural de la que somos parte, y cumplamos nuestra función dentro de ella. De nosotros es que depende el curso de la historia, no somos simples espectadores, no intervinientes, ajenos a la realidad.

De todas esas formas es que recuperaremos nuestra verdadera humanidad. 

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